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Beneficios para la Salud y Nutrición

Hay buenas noticias para los amantes del camarón: Es posible comerlo con frecuencia y tener el corazón sano al mismo tiempo. Recientes investigaciones realizadas por el Rockefeller University Hospital conjuntamente con el Harvard School of Public Health (Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard (1)), confirman que el contenido de colesterol del camarón no es causa de alarma. Numerosos estudios adicionales confirman este resultado: lo que influye más en los índices de colesterol de un alimento es el perfil total de grasa y no el contenido de colesterol del mismo.

Bajo en Grasa y Calorías

El camarón es y siempre ha sido, bajo en grasa y calorías. Una porción normal para una persona (85 gr. de camarón cocido) sólo contiene 80 calorías. Incluso, los camarones pequeños sólo contienen un gramo de grasa total por porción, menos que una pechuga de pollo sin piel.

A continuación, algunos datos de la investigación de la Universidad Rockefeller: Los participantes, todos adultos sanos con niveles normales de colesterol, alternaron tres tipos de dieta, cada una de las cuales duraba 3 semanas: una dieta baja en grasa como línea base, una con elevado consumo de huevos y una basada en el consumo de 300 gramos de camarón al día.

El Camarón y el Colesterol

Aunque el camarón tiene un contenido de colesterol relativamente alto, la dieta basada en un elevado consumo de camarones al vapor no afectó negativamente el perfil de lipoproteína en personas con niveles normales de colesterol en la sangre. En realidad, el nivel de colesterol "malo" (LDL) comparado con el de colesterol "bueno" (HDL) mejoró en la dieta de mayor consumo de camarones. Este nivel de LDL a HDL es un indicador usado frecuentemente por los médicos para medir el riesgo de enfermedades coronarias.

La dieta a base a camarones disminuyó los niveles de triglicéridos de manera importante en un porcentaje mayor al de las otras dietas utilizadas en la investigación. Un alto nivel de triglicéridos suele ser un factor de riesgo en relación con problemas cardíacos. La dieta con camarones no aumentó los niveles de colesterol LDL nocivo para el corazón.

En resumen, si cuidamos nuestro consumo total de grasas en vez del colesterol, no hay razón para abstenerse de comer camarones. De acuerdo con el estudio Rockefeller, el camarón puede incluirse en los lineamientos de nutrición para tener un corazón saludable (2).

En cuanto a la salud del corazón, los mariscos, incluyendo camarón y langosta se consideran a la par con el pollo sin piel al analizar el impacto de la capacidad potencial de diversas comidas de incrementar el colesterol en la sangre. Por ejemplo si consideramos el "Índice de Grasa Saturada-Colesterol" IGSC, desarrollado por el Dr. S.L. CONNOR, su esposa Sonja Conner y sus colegas, el IGSC toma en cuenta cantidades variables tanto de grasa saturada como de colesterol en un alimento; mientras más bajo el IGSC, es menos probable que el alimento contribuya a elevar el colesterol en la sangre. A continuación se presenta el IGSC de varias proteínas.

Índice de Grasa Saturada-Colesterol
(porción de 130 gramos)

Crustáceos (camarón, cangrejo, langosta) 6
Pollo/pavo sin piel 6
Carne de res, cerdo y ternera:
Contenido de grasa del 10% 9
Contenido de grasa del 20% 13
Contenido de grasa del 20% 18
Huevos (2) 29
Quesos firmes (Cheddar, Suizo, Americano) 26

(Adaptado del nuevo "American Diet", por S.L. Conner y W.E. Connor, Simon and Schuster, 1986)

El camarón y la langosta tienen el mismo IGSC que el pollo o el pavo sin piel. Los crustáceos tienen mejores resultados que la carne roja debido a que son tan bajos en grasa saturada.

Las formas más saludables de preparar los mariscos son al vapor, hervidos, a la parrilla, asado y horneados. Lo ideal es agregar solo un poco de mantequilla o aceite o de lo contrario disfrutar del sabor natural del marisco agregando solamente jugo de limón o de lima, finas hierbas o condimentos.

(1) American Journal of Clinical Nutrition 1996:64:712-7 Effects of Camarón consumption on plasma lipoproteins, Elizabeth R De Oliveira e Silva, Cynthia E. Seidman, Jason J. Tian, Lisa C. Hudgins, Frank M. Sacks and Jan L. Breslow

(2) Con todo alimento, la recomendación para consumidores con restricciones alimentarias, es seguir la indicación de su médico.

   
   
 
   

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